Última actualización: Abril 2026
La transición a la menopausia (perimenopausia y menopausia) viene acompañada de una cascada de cambios hormonales que afectan directamente la composición corporal. Muchas mujeres descubren que sus estrategias habituales para mantener un IMC saludable dejan de funcionar.
Los estrógenos ayudan a regular el metabolismo y controlan dónde se almacena la grasa. Cuando sus niveles caen durante la menopausia, el metabolismo basal tiende a ralentizarse. Además, el cuerpo cambia su patrón de almacenamiento de grasa: en lugar de depositarse en caderas y muslos, se redistribuye hacia el abdomen (grasa visceral).
A tener en cuenta: Un aumento del perímetro abdominal, incluso con un IMC normal, aumenta el riesgo cardiovascular. Por eso, en la menopausia, medir la cintura es tan importante como medir el peso.
A medida que nos acercamos a la tercera edad, la ciencia sugiere que un IMC ligeramente superior (25-27) podría ofrecer ciertas protecciones óseas y energéticas. El enfoque no debe ser tener un IMC de 21 a los 55 años, sino tener una excelente masa muscular, fuerza y un corazón sano.